
¿A quién debe corresponder la difusión de los juegos de mesa?
Aunque parezca increíble hay gente que en los juegos de mesa únicamente busca pasar un rato divertido, y no explora nada más fuera de lo estrictamente lúdico, siempre dentro del marco de la partida en el espacio-tiempo que transcurra. Para esta gente preguntas como esta carecen por tanto de todo interés.
Sin embargo, hay otro grupo de gente que se cree responsable o en deuda con ellos, y cree que es una especie de mesías que debe evangelizar a la plebe como los misioneros religiosos en la conquista de América. De estos evangelizadores lúdicos ya hablé hace algún tiempo.
Luego hay un tercer grupo que cree que es un grupo hegemónico que debe difundir los juegos de mesa porque tiene un interés importante en ello, fuera del estrictamente lúdico. Y precisamente con estos creo que es con los que hay que tener especial cuidado.
Resumiéndolo mucho, entonces hay tres grupos: Los aficionados que su interés lúdico se limita a jugar, los aficionados que su interés se limita a jugar y disfrutan enseñando y colaborando en la difusión de algunos juegos de mesa de manera altruista y desinteresada, y los aficionados (o no) que pueden (o no) disfrutar jugando pero que ven en ello una hipotética oportunidad de negocio.
¿Por qué cuento esto?
Porque empiezo a ver cosas que no me gustan nada. Y creo lo ideal es que exista una diversidad dentro de la propia sociedad, respecto a algo. Y creo que hay que evitar una hegemonía, o lo que es lo mismo el predominio de la opinión de los integrantes de un grupo sobre los otros integrantes de otro. Lo importante es tener una opinión propia. Y no porque alguien diga que este juego o tal persona es destacable, lo sea.
Esta falsa situación hegemónica aunque no implica en modo alguno la desaparición de las diferencias o de la diversidad en sí, si que pueden emitir juicios de valor acerca de cosas, y mantienen cosas y opiniones bajo un consenso en el cual, más o menos, todas las partes aceptan, no sólo la diversidad, sino las reglas de juego dentro del cual esa unidad de lo diverso podrá ser reproducida.
Bien, si ahora me preguntas quien debe ser el encargado de difundir globalmente los juegos de mesa, yo lo tengo claro: deben ser las editoriales. Ellas son quienes hacen negocio y obtienen beneficio de ello, y por tanto, ellas tienen que ser quienes muevan primero esos hilos para llegar al mayor número de público posible. Dicho de otra manera, creo que no deben ser los aficionados de ninguna manera en quienes caigan el peso de difundir los juegos de mesa sobre otras formas de ocio inteligente.
¿Cuál es el problema de todo esto?
Que puede dar lugar a que estos grupos, consciente o inconscientemente, brinden a la sociedad lúdica una información distorsionada y falsa para así ejercer, no se si consciente o inconscientemente, el dominio, el control de las masas, el control social o el beneficio económico. Pueden obligarnos a vivir en cierta manera en una falsa realidad o en una realidad impuesta por los grupos dominantes, no por falta de razonamiento sino por falta de conocimiento, y como nos han impuesto un estereotipo y un modelo o patrón a seguir y, así podamos pensar, jugar a sus juegos, comprar los juegos que ellos quieran, y acudir a las jornadas y ferias que éste grupo controlador nos anteponga, sin llegar a darnos cuenta que estamos viviendo una falsa realidad, o una mentira, y nos brindan información que no es la real, o incluso que ni siquiera se acerca.
¿Qué es lo ideal entonces?
Que cada uno tenga su opinión propia. Que no haya ninguna obligación, ni moral, ni ética ni personal, en acudir por ejemplo a unas jornadas. Que si alguien no quiera o no le apetezca colaborar en difundir los juegos de mesa, no se sienta discriminado por ello, ya que entiendo que es igualmente lícito acudir a unas jornadas simplemente a jugar. El problema radica en que si nadie colabora entonces no hay jornadas, porque salvo contadas excepciones, las editoriales nunca se encargan de ello. Si alguien decide a ir a otras convivencias no sea tachado de traidor. Si alguien opina que el juego de moda que se presenta en unas jornadas es pésimo, no lo echen a los cocodrilos. Pero sobre todo, que antes de dar o escuchar una valoración sobre algo relacionado con los juegos de mesa, primero se tenga claro en cual de los tres grupos de opinión se encuentra. Para luego evitar sorpresas. La información, veraz o no, es poder.
Wkr Juegos de Mesa opinión
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