Archivo

Entradas Etiquetadas ‘opinión’

La fábula del cocinero paciente

Martes, 5 de febrero de 2013

Cocinero moderno

Voy a contar una fábula.

Imagínense que un aficionado a la cocina, trabajador, inteligente y entusiasta, dedica parte de su tiempo libre en preparar una innovadora receta de cocina griega. Nada visto hasta la fecha. Quiere que sea SU receta de cocina y para ello decide no fijarse en ninguna otra. Disfruta de los prolegómenos. Prepara su mejor plato con esmero y cuidado. Empieza dárselo a probar a sus conocidos y amigos. Quieren que opinen sobre su plato, y aporten cosas, su experiencia y conocimientos culinarios.

Tan contento esta con su resultado que decide compartir la receta en un foro de cocina bastante popular. Le consta que muchos otros aficionados se anotan la receta, pero pocos acaban haciéndola.

Imagina ahora, que pasa el tiempo y aprovechando que conoce a otro cocinillas de su misma ciudad que ha sido invitado a un certamen como cocinero invitado acude junto con él para dar a conocer la última versión de su plato. Durante el camino habla de la ilusión que tiene en dar a conocer su receta y probarla entre gente, se presupone que del mundillo, y con las mismas inquietudes. Su esperanza, quizás inocentemente, es que algún crítico culinario o algún gran restaurante  importante de su país se fije en su plato.

La realidad le despierta con una fría bofetada. En ese certamen casi nadie se interesa por su plato. Solo un único aficionado, experto en platos de cuchara, se interesa en probarlo. Y creo que ni siquiera se acaba el plato. Es un poco desilusionante y frustrante ver como muchos restaurantes tienen stands a menos de 10 metros de ti, y casi ninguno se digne a acercarse si quiera a probar eso que ofreces con tanto cariño y mimo.

La vuelta a su ciudad es decepcionante, tanto que decide no volver más a ese certamen, visto lo visto. La sensación que le queda es que todo el pescado está vendido y acudir de nuevo requiere un esfuerzo que no está dispuesto a asumir. Se había incluso planteado participar en el concurso de cocina que organizan en ese certamen, pero ¿para qué?. La vivencia inmediata es negativa, está surcada por una mezcla de tristeza y desazón interior. En cierta manera, ha sido un fracaso.

Pero no ceja en su empeño. Pasa un año, y un restaurante valenciano que recién acaba de abrir, se interesa por su receta. No tiene muchos cocineros, y los famosos son caros, así que decide apostar por nóveles y darles esa oportunidad que están esperando. Creen que es el empujón que necesitan para comenzar con buen pie. Tiene la gran suerte de que su receta es elegida como el plato que abrirá su menú en el restaurante. Es un primer logro.

Su puesta en marcha es difícil. Todo comienzo es complicado, la publicidad cuesta dinero, y el encontrar la clientela y fidelizarla para que apueste por ese plato, no es fácil. Acaban sacándola. No tardan mucho en recibir los premios, hasta tal punto que en medio mundo hablan de la receta. Muchos expertos, gurúes y mandameses consideran el plato como uno de los mejores de 2012. Pocos niegan su calidad. Gente ilustre, críticos culinarios, veteranos cocineros y organizadores de certámenes, lo avalan. Su receta ha llegado a países tan alejados como Corea del Sur o EE.UU.

Hoy estoy contento por ese cocinero, y si he de ser sincero, me alegro de que esos restaurantes que en su día tuvieron ese plato a menos de diez metros de sus narices, no quisieran probarlo. Me alegro por su nulo olfato. Hoy hay dos personas felices: un cocinero y un empresario restaurador. Ahora me pregunto, si visto el éxito a  posteriori, hubieran apostado por el plato o no. Siempre me quedará la duda. Aunque me da que no.

Lo habitual en esa industria es que solo se hable del éxito, del triunfo. De cómo alcanzarlo y de la psicología del que llega a esas cimas. De lo bonito que es todo. Pero pocas veces se estudia el fracaso y el valor de las derrotas. El fracaso es necesario para la maduración de la personalidad del cocinero, de la insistencia y saber esperar el momento adecuado.

Como la humanidad, la vida que rodea a estos cocineros está tejida de multitud aciertos y errores, de muchas pruebas, de muchísima dedicación, de cosas que al final no han salido como se habían proyectado y de otras que no han llegado a buen puerto. Todo se resume en un juego de aprendizajes. Y esta visto que por lo general, se aprende más con los fracasos que con los éxitos. O por lo menos, tan importantes son unos como los otros.

Pongámonos en el lugar de esos restaurantes tan conocidos. ¿Han fracasado? En cierta manera, sí. Pero, ¿a qué se le llama fracaso? Una definición sería como aquella experiencia interior de derrota consecuencia de haber comprobado que algo en lo que habíamos puesto nuestro esfuerzo e ilusión, no ha salido como esperábamos. Es la conciencia de no haber cubierto la meta propuesta. Pero ¿qué es peor? ¿fracasar? ¿o ni siquiera intentarlo? Si nadie innova y apuesta por lo nuevo estamos condenados al fracaso. Por eso esas grandes empresas tienen que ser quienes pongan el primer peldaño en la escalera.

Ahora imagina que ese plato griego es un juego de mesa, y se llama Polis: Fight for the Hegemony.  Felicidades, Fran y Nacho. Sois un ejemplo a seguir.

Juegos de Mesa , ,

Cómo fabricar un Frankenstein lúdico

Lunes, 19 de noviembre de 2012

Copycat

En estas últimas Essen se ha presentado un juego por nombre Fremde Federn (en inglés, lo han traducido por Copycat). Es bastante posible que pasaría sin pena ni gloria si el autor no fuera Friedemann Friese, no se hubiera orquestado una campaña de marketing viral (e hype) alrededor del juego, y no se vendiera como el juego que ha copiado (de ahí lo de copycat) mecánicas del top10 de BGG. Y precisamente esto último es para mi lo realmente destacable de todo, y a lo que voy a dedicar esta pequeña entrada de opinión.

La verdad que este tipo de experimentos lúdicos, como creador de juegos y aficionado, a mi me resultan muy interesantes, al menos “como concepto”. Yo siempre he sido de la opinión de que “cogiendo trozos” de diferentes juegos, y cosiéndolos creando una entidad nueva, se puede diseñar un juego mejor (o de mayor calidad, si se puede medir de alguna manera). Es más, no hace falta ser un lince para ver que muchos que aparecen en las estanterías en los últimos tiempos no son más que claros homenajes o “vueltas de tuercas” de otros juegos ya conocidos, y del que se aprovechan en cierta manera para partir de una base más sólida en lugar de innovar. Pero es que hemos llegado a un punto, para mi de inflexión, que encima no solo se homenajean sino que encima se utilizan descaradamente como campaña de marketing para vender más juegos y que se hable de él. Y para que no se me malinterprete, no estoy reprochando en absoluto que se haga, pero cuanto menos, me parece curioso.

Pues bien, el juego que nos ocupa, no solo es un engendro de estas características (yo lo he bautizado como Frankenstein lúdico) sino que encima funciona y creo que es un buen juego. Es evidente que el título de Copycat es una buenísima elección a la hora de escoger un nombre para el producto, y para mi dice mucho de la personalidad (extrovertida) del autor. Con lo cual, este señor con el pelo verde (o azul) turquesa (nunca he sabido diferenciar estos dos colores), ha demostrado empíricamente que basta con hacer unas permutaciones de mecánicas entre varios juegos para crear otro nuevo, que funcione, sea un producto nuevo y que encima se pueda vender. Este tiene cosas del Dominion, Caylus, Throught the Ages, Puerto Rico, y algún otro que se me escapa; se habla de ello  en círculos lúdicos sin ningún tapujo, y el boca a boca de los jugones hace el resto. Quizás, en este caso puntual falte ajustar algunas cartas, y es posible que el progreso sea demasiado explosivo y exponencial en los últimos turnos, pero eso ya no es problema del engendro, es problema de Viktor Frankenstein. También es cierto que cuando yo lo jugué las cartas de multiplicadores las usamos mal (entre otras cosas).

¿Cómo veis este tipo de iniciativas? ¿os resultan curiosas como a mi? ¿ entendéis que es una “vergüenza” que se haga? ¿qué opinión tienen los otros autores, y en particular las víctimas, sobre esto? ¿beneficia a todos? ¿o les perjudica? ¿innovación o clonado? A mi me surgen muchas preguntas. Solo el tiempo dará las respuestas.

Juegos de Mesa , ,

La difusión de los juegos de mesa

Lunes, 21 de mayo de 2012

TV y radio
¿A quién debe corresponder la difusión de los juegos de mesa?

Aunque parezca increíble hay gente que en los juegos de mesa únicamente busca pasar un rato divertido, y no explora nada más fuera de lo estrictamente lúdico, siempre dentro del marco de la partida en el espacio-tiempo que transcurra. Para esta gente preguntas como esta carecen por tanto de todo interés.

Sin embargo, hay otro grupo de gente que se cree responsable o en deuda con ellos, y cree que es una especie de mesías que debe evangelizar a la plebe como los misioneros religiosos en la conquista de América. De estos evangelizadores lúdicos ya hablé hace algún tiempo.

Luego hay un tercer grupo que cree que es un grupo hegemónico que debe difundir los juegos de mesa porque tiene un interés importante en ello, fuera del estrictamente lúdico. Y precisamente con estos creo que es con los que hay que tener especial cuidado.

Resumiéndolo mucho, entonces hay tres grupos: Los aficionados que su interés lúdico se limita a jugar, los aficionados que su interés se limita a jugar y disfrutan enseñando y colaborando en la difusión de algunos juegos de mesa de manera altruista y desinteresada, y los aficionados (o no) que pueden (o no) disfrutar jugando pero que ven en ello una hipotética oportunidad de negocio.

¿Por qué cuento esto?

Porque empiezo a ver cosas que no me gustan nada. Y creo lo ideal es que exista una diversidad dentro de la propia sociedad, respecto a algo. Y creo que hay que evitar una hegemonía, o lo que es lo mismo el predominio de la opinión de los integrantes de un grupo sobre los otros integrantes de otro. Lo importante es tener una opinión propia. Y no porque alguien diga que este juego o tal persona es destacable, lo sea.

Esta falsa situación hegemónica aunque no implica en modo alguno la desaparición de las diferencias o de la diversidad en sí, si que pueden emitir juicios de valor acerca de cosas, y mantienen cosas y opiniones bajo un consenso en el cual, más o menos, todas las partes aceptan, no sólo la diversidad, sino las reglas de juego dentro del cual esa unidad de lo diverso podrá ser reproducida.

Bien, si ahora me preguntas quien debe ser el encargado de difundir globalmente los juegos de mesa, yo lo tengo claro: deben ser las editoriales. Ellas son quienes hacen negocio y obtienen beneficio de ello, y por tanto, ellas tienen que ser quienes muevan primero esos hilos para llegar al mayor número de público posible.  Dicho de otra manera, creo que no deben ser los aficionados de ninguna manera en quienes caigan el peso de difundir los juegos de mesa sobre otras formas de ocio inteligente.

¿Cuál es el problema de todo esto?

Que puede dar lugar a que estos grupos, consciente o inconscientemente, brinden a la sociedad lúdica una información distorsionada y falsa para así ejercer, no se si consciente o inconscientemente, el dominio, el control de las masas, el control social o el beneficio económico. Pueden obligarnos a vivir en cierta manera en una falsa realidad o en una realidad impuesta por los grupos dominantes, no por falta de razonamiento sino por falta de conocimiento, y como nos han impuesto un estereotipo y un modelo o patrón a seguir y, así podamos pensar, jugar a sus juegos, comprar los juegos que ellos quieran, y acudir a las jornadas y ferias que éste grupo controlador nos anteponga, sin llegar a darnos cuenta que estamos viviendo una falsa realidad, o una mentira, y nos brindan información que no es la real, o incluso que ni siquiera se acerca.

¿Qué es lo ideal entonces?

Que cada uno tenga su opinión propia. Que no haya ninguna obligación, ni moral, ni ética ni personal, en acudir por ejemplo a unas jornadas. Que si alguien no quiera o no le apetezca colaborar en difundir los juegos de mesa, no se sienta discriminado por ello, ya que entiendo que es igualmente lícito acudir a unas jornadas simplemente a jugar. El problema radica en que si nadie colabora entonces no hay jornadas, porque salvo contadas excepciones, las editoriales nunca se encargan de ello. Si alguien decide a ir a otras convivencias no sea tachado de traidor. Si alguien opina que el juego de moda que se presenta en unas jornadas es pésimo, no lo echen a los cocodrilos. Pero sobre todo, que antes de dar o escuchar una valoración sobre algo relacionado con los juegos de mesa, primero se tenga claro en cual de los tres grupos de opinión se encuentra. Para luego evitar sorpresas. La información, veraz o no, es poder.

Juegos de Mesa

La fiebre consumista del aficionado a los juegos

Jueves, 3 de noviembre de 2011

Fiebre Consumista

El apetito consumidor del aficionado a los juegos de mesa que existe en el mundo civilizado, no sólo ha perjudicado por igual la vida de ricos y pobres, sino que creo que mantiene un ritmo insostenible. La necesidad de comprar más y más juegos de mesa sin un motivo aparente, de una manera compulsiva, se está convirtiendo en una obsesión en muchos aficionados. Los periodos de rebajas o saldos, o tras grandes ferias como las de Essen, suelen ser los peores.

Y digo yo, ¿no sería lo recomendable ejercitar un “consumo racional y lógico”? Que ha sido de eso de elaborar una lista con los juegos que realmente se desean (wishlist) o necesitan (si realmente los juegos de mesa es un bien de consumo de primera necesidad, ni siquiera de segunda) antes de lanzarse a la calle o a navegar por internet con el dinero en el bolsillo. ¿Realmente hace falta comprar una decena juegos al mes para disfrutar del hobbie? ¿Realmente se disfrutan las compras? ¿o los juegos pasan a ser meros objetos de decoración en estanterías?

Hablemos del hype. Con frecuencia se crean (o diseñan previamente) grandes expectativas de muchas de las novedades de juegos de mesa, que hace unos años, sin tanta información a golpe de click hubieran pasado la mayoría desapercibidos. Y ese es el problema, hay mucha información y mucho donde elegir, y hay que hacer algo para destacarse del resto. En esto algunas editoriales son expertas y la fidelización de sus clientes finales (hablo del aficionado) hace el resto. Entra en juego lo que podemos definir como el “síndrome del último juego de moda”, una especie de comportamiento patológico que se caracteriza por la dependencia creciente del deseo de adquirir las últimas novedades de juegos de mesa solo por el mero hecho de tenerlas antes que nadie en tu (gran) ludoteca, hasta el punto de que cuando ya se pasa el periodo compulsivo-febril, incluso pocos días más tarde muchos de estos juegos acaban malvendiéndose o regalándose, y cuya compra recordemos representó un gasto importante, que en muchas ocasiones ni siquiera se rentabiliza.

La paciencia (de esto sabía mucho Job). Para mi comprar juegos de mesa es como ir a pescar. Muchos de los juegos que se presentan cada año no cumplen las expectativas, ni siquiera se acercan, y es que es un arma de doble filo, si “quiensea” ha estado creando un hype cercano al 10, y luego se queda realmente en un 5, el aficionado suele castigarlo; ya no es un juego que mola. Así que, nuevamente si tienes paciencia y esperas unas pocas semanas (tampoco hace falta esperar tanto), podrás discernir con relativa facilidad aquellos juegos que prometían mucho, y se han quedado a medio camino. Estos los puedes borrar de tu lista de la compra. Luego, salvo contadas excepciones, está demostrado que muchos de esos juegos, llamemos de segunda fila, acaban rebajados o saldados en muchas tiendas apenas pocos meses después, debido a sus bajas ventas. Así que si tampoco te corre prisa en aumentar tu ludoteca, suele ser una buena táctica esperarse a esos jugosos descuentos, y obtener estos juegos a precios populares. Finalmente, la media docena que realmente son innovadores y merecen la pena, como habrán sido un éxito de ventas, aparecerá la reedición o las tiradas de decenas de miles de ejemplares. Así, que salvo que sea una edición limitada, no te quedarás sin ellos.

Mi consejo. Fíjate un límite de compras; por ejemplo, compra un juego de mesa cada dos meses (el desembolso no te supondrá mucho dinero y es más que suficiente), y disfruta de tu ludoteca todo lo que puedas. Intenta comprar juegos que sean rejugables y que sepas que vas a jugarlos. Amortíza tu ludoteca jugando y disfrutando con tus amigos y familia a todos tus juegos. Y lo que siempre digo, antes de comprar un juego de mesa, intenta jugarlo antes (partidas de demostración en tiendas, jornadas, clubes, etc). Por muchas buenas críticas que tenga un juego no compres a ciegas, puede ser que no sea de tu agrado, y será un juego que acabará convirtiéndose en un objeto de decoración.

Juegos de Mesa , ,

Competir en precio o en diferenciación

Jueves, 13 de octubre de 2011

Edge Entertainment

Hace unos pocos años, basta con retroceder hasta principios del siglo XXI, apenas se publicaban juegos de mesa en España (de la nueva generación o generaciones, esa que estrenó el Catán en 1995). Primero, llego la novedad y los primeros juegos que marcaron una línea, y durante un largo periplo, hemos llegado hasta a nuestros días (diez años después) donde hay literalmente un tsunami de novedades, en mi opinión totalmente inasumible, que arrastra todo lo que toca o envuelve.

Al principio creo casi todas las editoriales (hablo de las Españolas) intentaban tres cosas: 1) darse a conocer, 2) conseguir un juego que fuera una puerta de entrada a este tipo de juegos (siempre de un autor de renombre, así la publicidad ya estaba más o menos hecha) y 3) luego competir con el precio con sus competidoras, que aunque eran pocas había que encontrar su parcelita. Había una guerra de precios por ver quien traía el “mejor” juego al “mejor” precio, y como luchar con ello en ocupar la mejor posición en la estantería de la tienda, obtener el mejor galardón (implica más ventas) o un sitio preferente en alguna de las jornadas nacionales (donde publicitarlo por coste casi cero). Y así creo que ha sido durante los últimos años.

Pero, de un tiempo a esta parte, creo que la tendencia se ha volteado, o al menos esa es mi apreciación. Si me equivoco corríjanme. Posiblemente porque, poco a poco, el mercado de juegos de mesa se está asentando, y prácticamente se vende “casi todo”, sea bueno o malo. Entonces se han visto forzados a cambiar la estrategia, ya que si quieres mantener tu nicho de clientes, necesitas fidelizarlos (a ellos no les sirve ya cualquier cosa, en parte porque cada vez son más exigentes), y para eso no hay otra cosa que competir en la diferenciación con el resto de tus competidores (creo que esto se estudia en marketing, tampoco estoy muy puesto). Es una forma, más o menos trivial, de hacerte más competitivo, aprovechar las oportunidades que se presenten en el mercado (provenientes de Nuremberg, Essen, etc.), encontrar nuevos socios y ser menos vulnerable ante los cambios de tendencia que haya en un futuro (que seguro que los hay, las modas cambian cada año).

Y si hay alguna editorial que ha destacado sobremanera, ha sido EDGE Entertainment. Creo que lo ha hecho extraordinariamente bien. Yo si veo un juego de mesa de EDGE, sé que es de EDGE sin necesidad de ver su logo en la caja. Esto además, les permite fijar o marcar un precio, en ocasiones para nada asequible (hablamos de muchos juegos que sobrepasan ya los 70-80 euros) y que se sigan vendiendo igual o incluso mejor. Yo no soy muy de juegos baúl (me gusta llamarlos así) pero he de reconocer que tienen su público y que esta editorial en ese aspecto lo está haciendo bien, a sus clientes no les importa gastarse ese dinero, porque es lo que demandan. Son los reyes en crear expectación. Es sabido que se ha mantenido bastante al margen de jornadas nacionales (en parte porque nunca han pensado que necesitaban apoyarlas) y ahora ha tenido los santos bemoles de organizar las suyas propias (los EDGE Days), con las que han barrido; han agotado la capacidad del evento en dos ocasiones (la última en apenas unas horas), y el 12 y 13 de noviembre en Madrid, va a haber miles de personas disfrutando en un parque de atracciones y jugando casi en exclusiva a sus juegos. Si algo es evidente, es que tienen su público fiel y han sabido, de alguna manera, recompensarles. Al César lo que es del César.

¿Qué pueden mejorar? Pues esta claro que sí, pero lo positivo es que tienen todavía margen de maniobra (ascendente) mientras que otros se acercan ya a la caída libre. Veamos como transcurre lo que queda del 2011 y parte del 2012. Tengo mucha curiosidad.

Juegos de Mesa , ,

Criterios de calidad

Sábado, 24 de septiembre de 2011

Criterios de calidad

Existe en la actualidad, en distintos círculos lúdicos especializados, una desesperada búsqueda constante de mecanismos que permitan evaluar los niveles de calidad de un juego en particular, pero no hay un acuerdo o consenso en relación con la definición de esa calidad, lo cual dicho sea de paso me parece una tarea bastante difícil de lograr, principalmente porque nadie de la industria se ha encargado de definir con anterioridad esos criterios, con lo cual, entra en funcionamiento los sentimientos, filias y fobias, y por tanto, la subjetividad. Si el objetivo final es elevar o aumentar la calidad de los juegos que se diseñan y se venden, sin saber con claridad ni cómo evaluar que define esa calidad, se antoja un poco complicado.

Veo como, año tras año, aparecen decenas de premios y concursos que intentan destacar y elevar a lo alto de la pirámide lúdica a algunos juegos: los mejores del año, según ellos. Y pasa lo de siempre, que luego, nadie está contento ni comulga con el resultado final, y esto ocurre sencillamente porque cada uno “piensa de manera diferente” que es la calidad en un juego. Si queremos evaluar la calidad de los componentes, esto sería relativamente sencillo, podríamos evaluar la calidad de la madera, el grosor del cartón, la excelencia de cada ilustración, etc. Desde el punto de vista psicólogico, también veo relativamente sencillo evaluar si un juego es apto para un rango de edades o no, porque alguien se ha molestado en definir una pautas para evaluarlo. ¿Pero cómo evaluamos en su globalidad si un juego tiene calidad?

Este hecho explica que, en vista de la falta de acuerdo, claro y conciso, en torno a lo que se entiende por calidad, estas personas con cierta entidad (autores, editores, jugadores especializados, etc.) han adoptado una visión pragmática según la cual la calidad es definida en función de una serie de criterios e indicadores que reflejan la opinión de los distintos grupos de interés (normalmente el marco se limita a los que ellos pertenecen) dentro y fuera de la industria o el mercado.

El tomar en cuenta estos criterios, en muchas ocasiones subjetivos, puede ofrecer una solución práctica a un problema filosófico complejo, pero no resuelve el problema de base, y es que estos criterios casi nunca coinciden en distintos grupos, y por tanto no se pueden comparar, y por tanto evaluar, los resultados de dos evaluaciones diferentes. Si todos utilizaran el mismo criterio se facilitaría obtener una visión globalizante de la calidad y permitiría que cada juego pudiera ser evaluado de manera idiosincrática, si ningún género de duda, y sin claroscuros. Pero claro, ¿quién se atreve a definir estos criterios? En los procesos de evaluación de la calidad es necesario que los objetivos perseguidos sean claramente explicitados, sin ningún tipo de ambigüedad, por los actores interesados, y hay que elaborar un inventario de características deseables para determinar la calidad o no calidad de un juego. Posteriormente, hay que reflejar estos objetivos en indicadores pertinentes y observables para facilitar una recolección de datos válidos y confiables, con los que se pueda trabajar matemática y estadísticamente. Y una vez se tenga claro todo esto, entonces se puede jugar a dar premios.

Juegos de Mesa , ,

Juegos Made in Spain

Lunes, 18 de julio de 2011

Bandera de España

Leo, con asombro, en la editorial de la revista Playmania #151, que España es uno de los países del mundo que más videjuegos se consumen y que las ventas de videojuegos en nuestro país, superan ya incluso a industrias como las del cine y la música (esto tampoco me extraña), pero sin embargo, estamos a la cola en lo que a desarrollo y producción de videojuegos se refiere (algo evidente si repasamos los títulos). Sonia Herranz, directora de la revista y quien escribe la editorial, achaca que el principal problema es simplemente un factor económico, que desarrollar un videojuego y conseguir crédito no es fácil y requiere de mucho esfuerzo (se entiende monetario) y añade que en nuestro país tampoco hay editoras que apuesten por ello, salvo casos muy aislados.

Ahora llevándolo al terreno que a mí más me interesa, los juegos de mesa. Tal vez el hecho de que no haya más editoriales que apuesten por el producto patrio (ahora ha nacido Asylum Games que quiere apostar por ello) es exclusivamente cuestión de números, euros y hacer cuentas, porque como vengo diciendo desde hace ya una década, en España hay buenos autores y diseñadores, por algo somos un país de inventores; lo que en realidad faltan son emprendedores, una verdadera Industria lúdica y apoyos. ¿Qué opináis?

Juegos de Mesa ,