¿Pagar o no por la cultura de los juegos de mesa?

Desde la conmoción técnica producida por la expansión y globalización de Internet, los objetos culturales (sonidos, imágenes, material digital, documentos) están escapando de la esfera comercial para volverse gratuita.
Hay muchos otros buenos ejemplos, de como, sin desembolsar un solo euro, uno puede acceder a la cultura de manera gratuita. Algunos ejemplo: 1) puedes asistir al teatro callejero o a grandes acontecimientos promovidos por los ayuntamientos, que baten récords de afluencia de público; 2) o puedes acudir a un Museo donde normalmente hay un domingo de cada mes que la entrada a las colecciones permanentes es gratuita (en Inglaterra, por ejemplo, todos los días es gratis); o 3) el préstamo en las Bibliotecas suele ser gratis (aunque esto quieren cambiarlo). Estos y muchos otros ejemplos, hace que vuele por los aires en mil pedazos la norma que sostiene que el arte (y el acceso a la cultura) es raro y caro.
Esta gratuidad de la cultura favorece en el pensamiento general una cultura de la gratuidad ya profundamente anclada en las jóvenes (y nuevas) generaciones, que a menudo la asimilan a la autenticidad, como algo opuesto a lo comercial. Y hasta hace bien poco obedecía a reglas que volaron en pedazos con Internet. Así, la mal llamada piratería amenaza a sectores enteros de la industria cultural, que no a la cultura. Las industrias discográficas o cinematográficas han visto como, año tras año, sus ventas han disminuido drásticamente hasta niveles insospechados hace unos pocos años. La caída del mercado es tan pesada, que salvo un cambio en el modelo de negocio (que ya esta retrasándose demasiado) es la única salvación.
Primer punto de inflexión. ¿Se puede considerar a los juegos de mesa cultura? Si partimos del origen del término que relaciona la práctica de algunas actividades con el «cultivo» del espíritu humano, y las facultades sensibles e intelectuales del individuo, es evidente que sí. Al igual que una persona puede cultivarse visionando y reflexionando sobre un cuadro en una pinacoteca, puede hacerlo jugando, o porque no creando, un juego de mesa.
Ahora bien, en los juegos de mesa, ahora parece ser que “hay gente interesada” en dar a conocer los juegos Print & Play (y el fenómeno que está invadiendo la red de redes) como una forma alternativa y barata de ocio, ante la incipiente crisis en la que estamos inmersos (posiblemente en una forma oscurantista de politizar un tema y manipularlo según sus intereses). Pues bien, habría que dejar bien claro que este planteamiento es erróneo de base, ya que algunos juegos print-and-play cuestan mucho más dinero y tiempo (a una media de 8 euros la hora) fabricarlos que ir a una tienda o juguetería a comprar un juego comercial. No se por qué extraña razón se tiende a generalizar (y pensar) que los juegos de mesa es un ocio caro y elitista, cuando precisamente es todo lo contrario. Claro, que la mayoría de gente solo conoce los juegos de mesa que se anuncian en la televisión, y que precisamente por eso, esos sí son extremadamente caros para lo que ofrecen, pero salir en la tele cuesta dinero. Seamos realistas, por el precio de una entrada de cine (para ti o para toda tu familia) tienes disponibles cantidad de juegos, que si sabes cuidarlos mínimamente, duran toda una vida.
Dicho esto, yo sí que veo grandes virtudes a los juegos Print & Play, y esto es lo que realmente habría que resaltar de ellos:
Como jugador habitual de juegos, primero me sirven para descubrir juegos y mecánicas originales de gente no profesional (entendiendo profesional como alguien que vive de ello) que posiblemente de otra forma no tendría conocimiento de ellos. Lo normal es que además no estén sujetos a las modas que dictan las editoriales o el mercado; dicho de otra forma, puedo elegir yo como persona individual y no por lo que decida una editorial. Se encuentran juegos diferentes. Suelen ser originales, como mínimo en su planteamiento y forma de enfocarlo. El catálogo es enorme.
Como creador de juegos, sirven para compartir un trabajo, y recibir feedback (opiniones, sugerencias, pros, contras) acerca del mismo; así que es una forma magnífica de pulir los juegos e irlos perfeccionando hasta dar con un resultado óptimo que no tenga nada que envidiar a muchos que se venden en las estanterías de cualquier tienda. Luego, es una magnífica carta de presentación; si quieres abordar a alguna editorial o estas pensando en autoeditartelo, tener varios juegos en cartera que enseñar, suele ser algo muy positivo. Además, me sirven para presentarlos a algún que otro concurso de diseño de juegos de mesa, que de otra forma no sería posible. Me obliga a terminar cada año, alguno que otro. Tampoco será el primer juego Print & Play que se edita por parte de alguna editorial tras verlo en internet (por citar un caso que a mi me atañe, “El Club de los Martes” sin ir más lejos).
Ahora bien, pasemos a la espinosa cuestión de la remuneración de los creadores, ¿esto significa que el autor no recibe nada a cambio? La gratuidad podría considerarse perversa. Muchos piensan que la cultura necesita un esfuerzo o una motivación, aun cuando el precio que se deba pagar sea simbólico. Sostienen que La gratuidad corre el riesgo de transformar al público en un consumidor pasivo o ilusionado con respecto al carácter desinteresado de la oferta. Porque la cultura forzosamente tiene un coste, que paga el poder público o el sector privado. Pero es que esto es una falacia y no es cierto, uno si recibe remuneración a cambio, pero claro, imagino que lo que interesa (y en lo que piensan los detractores o los que más gritan y se quejan) es una remuneración meramente económica. Pero yo considero que ceder o liberar alguno de mis juegos como una inversión de futuro. Prefiero recibir esas compensaciones, aunque solo sea unas palmaditas en la espalda, a tener un juego cogiendo polvo en un cajón. ¿Cuál es el coste que tengo que asumir por liberar un juego Print & Play? Crear un par de PDF, subirlos a algún servidor de descargas gratuito (tipo box.net) y difundirlo por internet. Todo un esfuerzo.














































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