Por la parte que me toca decir que sí, la verdad es que fue bastante entretenido. Cuervo se alzó con la victoria, una victoria incontestable hay que decir, aunque por deportividad exponga sólo una parte de la verdad, la que hace referencia a las tiradas de dados que por mi parte fueron malísimas, la otra parte de la verdad hace referencia a ERRORES tácticos de bulto por mi parte. Ahí va mi informe:
La primera regla que aprendí en toda su crudeza fue aquella que te aconseja no lanzarte sobre una posición enemiga convenientemente apoyada en campo abierto. No había hecho más que acercarme cuando un simple fuego de barrera apoyado por morteros puso en fuga una unidad completa con su oficial, el teniente Martín.
La segunda es aquella que aconseja no exponer demasiado a los oficiales. El capitán Cebrián, mi mejor oficial, que había ganado merecida fama en la defensa de Madrid se sintió tan confiado en la fase de aproximación al enemigo que una bala perdida le destrozó parte de la pierna mandándolo directamente a la enfermería. Ni que decir que su unidad salió por piernas y fue tal el golpe a su moral que incluso el comisario Vivanco tuvo que lidiar con un par de fallos de disciplina para recuperar las unidades. Mientras tanto se había perdido un tiempo precioso.
Estos dos hechos condicionaron la batalla posterior que se convirtió más en una ida al matadero que a conquistar realmente los objetivos propuestos. Más al norte, la unidad del capitan Torra y la unidad del oficial de blindados Nogal con sus BT-5 y T-26 esperaba la aparición de las unidades republicanas al sur para iniciar el movimiento de aproximación que aplastaría las unidades nacionales directamente sobre Teruel. Nogal, que evidentemente desconocía el desastre ocurrido al sur del pueblo decidió avanzar desprevenidamente poniendose en la trayectoria de un AT de 37 mm nacional que se mostró particularmente efectivo. No había hecho más que pasar el ecuador de la batalla cuando 1/3 parte de mis blindados se encontraban destrozados o abandonados sobre el nevado campo de batalla. Esto impidió la maniobra de aproximación de la unidad de Torra que prefirió quedarse donde estaba consciente de que el movimiento constituía un auténtico suicidio.
Más al sur el estruendo del AT (y las explosiones de nuestros blindados) demostraba a mis unidades que se había trabado combate con el enemigo lo que movilizó a mis tropas restantes para un último y desesperado intento de alcanzar las posiciones enemigas. Pronto el hexágono 708 del campo de batalla se convirtió en la clave de todo el despliegue enemigo pues ofrecía una posición perfecta sobre la cual pivotaban las tropas que defendían el pueblo. Toda mi potencia de fuego se marcó como objetivo su conquista y una y otra vez el enemigo rechazó todos y cada uno de mis ataques prácticamente sin bajas. Fuego artillero, fuego a distancia, asaltos cuerpo a cuerpo, todos fracasaron con pérdidas considerables y mientras tanto al norte Nogal se derrumbó sobre su tanque sollozando al comprobar que el AT había vuelto a causar estragos dejando a su unidad con menos de 1/3 de sus tanques operativos.
Esa fue la señal definitiva de que la acción por la conquista de Teruel había sido un sonoro fracaso del que probablemente se extraerían diversas consecuencias políticas. Personalmente me costó un consejo de guerra del cual pude salir airoso por mi antigua amistad con el general Vicente Rojo.
Expuesto el informe de la acción, espero noticias sobre más tutoriales de ALB en próximas fechas (aunque al día siguiente tenga que volver a madrugar).

Saludos