Pues yo he contestado que
me parece un buen juego, pero nada más por una simple razón: el juego me parece bueno, pero me atrae poco, no me inspira a jugarlo, no me seduce a echar otra partida, me crea un poco de rechazo. Claro, que esto es una opinión totalmente subjetiva. Me pasa también en cierto modo con el Power Grid. También me parece un buen juego, pero me produce un poco de dolor de cabeza de tanto pensar. Quizá sea que no me gustan mucho los juegos tan analíticos, en los que hay que calcular muy bien tus posibilidades y las de los contrarios, ser capaz de ver varios movimientos por adelantado y prever las respuestas de tus contrincantes...
Y si a esto le añadimos el hecho de que el Tigris y Eufrates es, digámoslo así, un tanto abstracto, acaba por producirme ese rechazo del que hablo. No es que no me ponga a jugarlo si se ofrece la partida, pero siempre suelo preferir otros juegos antes que ése. Y es que siento antes de empezar esa sensación de agotamiento mental que me ha dejado en todas las partidas que he echado, unido a la amarga sensación de haber estado poniendo fichas y líderes sin ton ni son.
Podría compararlo también con el ajedrez, juego magnífico, pero que no se exprimir. De hecho, me cuesta saber jugarlo

. Soy completamente incapaz de mirar más allá del movimiento presente, y además, tiendo a pensar que los adversarios harán el movimiento que yo considero mejor, olvidando otras posibilidades... Me puede el optimismo en todos los abstractos, la verdad.
Pero claro, a pesar de no ser de mis preferidos, sí que reconozco que el juego es elegante, profundo y equilibrado (a pesar del habitual sistema de puntuación condicional de Knizia). En definitiva, es un juego muy recomendable para el que le gusten este tipo de juegos, pero efectivamente no es para todos los públicos. (supongo que esto le pasa a todos los juegos

... No iba a volver a inventar yo la rueda, ¿no?)